“Todavía hay un acuerdo básico que no hemos establecido: ¿qué país queremos?”

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“Todavía hay un acuerdo básico que no hemos establecido: ¿qué país queremos?”

Como parte del Ciclo de Entrevistas 2014 que ZIGLA está realizando en Chile a Líderes en RSE y Sustentabilidad, entrevistamos a Francisca Rivero – Responsable Nacional Avina, Chile

Francisca Rivero

Después de muchos años de expansión de la RSE, ¿en qué nivel de desarrollo diría que se encuentra actualmente nuestro país?

La RSE en Chile ha ido evolucionando. Hace unos años atrás, la RSE estaba muy ligada a una mirada más bien filantrópica, de proyectos de apoyo o de promoción en lo social, pero muy poco relacionados con el centro del negocio. Era más bien una acción paliativa (en muchos casos bastante asistencialista) de parte de las empresas. Sin embargo, eso ha ido cambiando paulatina y positivamente, porque las condiciones políticas, sociales, culturales del país también fueron cambiando. Por lo tanto las comunidades ya no están sólo disponibles para ser receptoras de beneficios o de subsidios, sino que tienen un cuestionamiento y una mirada más crítica. Las empresas han ido entendiendo que cualquiera de sus acciones tienen impacto socioambiental, y que no sólo por temas normativos es importante hacerse cargo. Ahora también están preocupadas y ocupándose de contar con la “licencia social” para poder operar en los territorios.

¿Qué beneficios concretos le ha dejado a las empresas hasta aquí la RSE?

Hay uno que valoro profundamente: las empresas entendieron que hacer negocios no sólo tiene una dimensión económica, sino que también implica preocuparse de temas sociales, ambientales, culturales. Una segunda ganancia, es que los empresarios han ido incorporando la importancia de conversar con las autoridades locales y han comenzado a valorar la articulación con la sociedad civil.

Una tercera ganancia, es que las empresas han entendido que hay otros actores involucrados en el proceso de desarrollo, y que al integrarlos y hacerlos partícipes, se establecen mejoras sustantivas en el desarrollo de la empresa y se alcanzan mayores niveles de eficacia en la inversión. Hay mayor potencial cuando las acciones se articulan y se trabaja colaborativamente con las comunidades. Esto aumenta la probabilidad de sostenibilidad del negocio, en comparación a que lo hicieras sin diálogo. Por otro lado, hace 10 años atrás era impensable que existiera una gerencia de asuntos corporativos integrada al equipo gerencial de la empresa. Las empresas tienen resueltos los problemas de finanzas, temas de marketing, etc.; pero en la área de relacionamiento con la comunidadse debe tener a expertos, en espacios estratégicos (no como en una oficina adicional), ya que es clave para el desarrollo del negocio.

¿Y qué diría que sigue aún pendiente? ¿Cuáles fueron las promesas no cumplidas de la RSE?

Yo lo pensaría al revés: la RSE como enfoque de trabajo, plantea limitaciones. Fueron tan grandes los desafíos que empezó a enfrentar el sector privado, que ser sólo socialmente responsable se quedó corto. Esto ha desafiado a las empresas a entregar más y a ser más innovadoras en la forma como se hacen cargo de los impactos que generan. Sin embargo, aún seguimos teniendo en el país un sector empresarial que es bastante resistente a entrar a estas nuevas formas, y que no han hecho un salto cualitativo en la forma de establecer su vinculación con la comunidad. Se observa que mantienen un relacionamiento más orientado a la entrega de servicios y prestaciones como compensación y no reconocen en las comunidades un socio activo.

Pensando en la relación entre empresas y comunidad, ¿cree que la intervención de las empresas en problemas sociales ha sido estratégica y eficiente? ¿Es posible hablar de resultados e impacto real?

No creo que hayan sido ni estratégicas ni eficientes. Para realizar una intervención en forma estratégica y eficiente, es importante contar con un diagnóstico situacional del territorio; diagnóstico que debe estar basado en una buena fuente de información local. Sin embargo a nivel comunal la información no es de tan buena calidad, ya que faltan sistemas que puedan ser inter operables. Disponer de información cuantitativa y cualitativa, es super relevante para tomar buenas decisiones. Pero,¿esa información está disponible? No necesariamente, hay que buscarla, y para buscarla hay que invertir.

Por otro lado, hay empresas que llegan a un territorio, pero desconocen mucho sobre el territorio en donde se instalarán. Por lo que es importante articular con la gente que conoce el territorio. Siempre hay informantes claves, que pueden ser personas de la Municipalidad, de las escuelas, los habitantes. Recuperar ese saber, es muy relevante para diseñar programas que efectivamente solucionen problemas sociales estratégicamente, y no sólo sean acciones compensatorias o de mitigación, circunscritas a una emergencia puntual.

De sondeos anteriores surgen dos cuentas pendientes para las empresas de cara a la gestión de programas sociales, uno, profundizar la articulación público-privada ¿Qué opinas al respecto?

Creo que es fundamental. Aunque el Estado y las empresas tienen distintas naturalezas y distintos objetivos, hay una sinergia que se genera cuando ambos actores ponen un objetivo en común. Tanto el sector público como el privado se pueden beneficiar al realizar alianzas. Las miradas del sector Público y del sector Privado son muy complementarias.

Creo que en Chile ya se comenzó a profundizar en esta articulación.Hoy no puedes avanzar desde la creación de políticas públicas si no incorporas al sector privado y a la sociedad civil. En este aspecto podríamos decir que hay condiciones favorables para definir en conjunto acciones que promueven la producción, cuidado y conservación de bienes públicos.

Otra cuenta pendiente para las empresas de cara a la gestión de programas sociales, es mejorar la evaluación y medición de resultados e impacto ¿Qué opinión les merece?

Si, ese es un gran tema pendiente, en todo sentido. Si miramos los reportes de sustentabilidad de algunas empresas, te encuentras con cosas bastante poco innovadoras. Hay medidas internacionales, como el GRI, que en algunas ocasiones se aplica sin adecuarlo a la realidad de Chile. Las empresas han innovado poco en cómo miden, salvo algunas iniciativas que por ahí están apareciendo y que son interesantes, como el índice de sustentabilidad de Acción RSE, por ejemplo. O las primeras conversaciones que se están dando en torno al Indice de Progreso Social que promueve Avina. Yo diría que ahí hay un actor que no muchas veces aparece en esta área, que son las Universidades y Centros de Estudios, que podrían constituirse en grandes referentes, o en grandes proveedores de herramientas de instrumentos de medición de impacto más novedosas. Creo que instituciones como ZIGLA, que tiene esta mirada mucho más transversal, que han diseñado instrumentos, que tienen mucha expertise en el tema de indicadores y monitoreo, pueden hacer un aporte muy sustantivo a la medición de impacto de las intervenciones de las empresas en los territorios.

Por otro lado, algunas empresas apoyan económicamente de manera directa a fundaciones. Entonces las fundaciones hacen su gestión, implementan sus programas, y después, ¿cómo dan cuenta? Sólo informar: porcentaje de beneficiarios, invertimos tantos recursos, porcentaje de participación o asistencia a actividades, etc., parece no ser suficiente y claramente esto no es medir impacto. Las fundaciones tienen que autoexigirse, y dar cuenta de sus resultados. No es sólo decir a cuántas personas atendimos, sino la calidad de ese servicio, qué proyección tiene, cómo sigo apalancando más recursos, qué haremos después, cómo se articula esta iniciativa a otras existentes para garantizar la sostenibilidad de los resultados, etc. Creo que las empresas también esperan que a quienes les entregan sus recursos, informen de ese modo. Por lo que en esto tenemos mucho que aprender.

¿Otros desafíos que pienses que debemos tener en cuenta?

En temas de aprendizaje, creo que ayudaría mucho si se pudiera contar con información sobre lo que ocurre en el resto de América Latina. Creo que hay que fomentar comunidades de aprendizaje, que la gente escuche y comparta. Se podrían visibilizar experiencias de éxito y experiencias fallidas. Eso genera una discusión y un aprendizaje mucho más rico. Este es un desafío para instituciones que puedan tener una mirada más transversal en la región.

¿Qué rol han tenido las organizaciones sociales en todo este proceso y cuál deberían tener hacia adelante?  

Han tenido distintos roles. Hay organizaciones que han cumplido con un rol de denunciar, de liderar causas sociales y políticas. Tenemos libertad de expresión, pero los medios de comunicación están en manos de un sector de la población que le interesa que sólo algunas noticias salgan, y no todas. Entonces, es importante tener organizaciones que tengan un rol de denunciar, de poner en la agenda pública los temas de mayor complejidad y que afectan a un sector importante de la población, eso me parece sustantivo. Hay otras organizaciones sociales que cumplen un rol de fomentar el tejido social ayudando en lo asistencial, contribuyendo con personas, familias y comunidades pobres y vulnerables, generando condiciones de vida mejor, buscando la dignidad de las personas. Hay varias instituciones en este rol. Además existen otras organizaciones sociales que están enfocadas en la creación de conocimiento, de diseños metodológicos, de aportar a la innovación. Existe una diversidad y heterogeneidad en la sociedad civil organizada, no es un sector monolítico.

Pero también creo que hay muchas instituciones nuevas que no pertenecen al mundo tradicional de las ONGs y que están aportando a nuevas temáticas: a la transparencia, al poder ciudadano. Muchas lo hacen a través de Apps o a través de plataformas tecnológicas. Con estas se han ido generando interés por otros temas que hace tiempo atrás no existían. Así que hay un movimiento que tiene que ver con hacerse cargo de temas emergentes. Y esto es clave en una sociedad que demanda más, que está más informada y que tiene acceso a distintas fuentes de información.

Pensando en el nuevo paradigma de la Sustentabilidad, ¿qué desafíos cree que deberán enfrentar las empresas a la hora de avanzar hacia una gestión sustentable de los negocios?

Yo creo que hay un gran desafío, acordar cuál es el modelo de desarrollo que queremos en nuestro país. Si queremos un desarrollo en equidad, sustentable, que proteja nuestros recursos naturales, que haga que las personas sean más felices viviendo en este país; todavía hay un acuerdo básico que no hemos establecido:¿qué país queremos? Pareciera que estuviéramos de acuerdo, pero cuando tú lees la entrelínea de lo que los empresarios esperan, lo que los trabajadores esperan, lo que esperan los políticos, lo que esperas tú, lo que espero yo, son diferencias muy sustantivas. El diálogo para esto es fundamental. Aunque este un desafío que este país tiene; está claro que todavía no acordamos el país que queremos.

Probablemente al sector privado le va a tocar enfrentarse en algún minuto a conflictos duros y a cambios de paradigmas. Por ejemplo, nuestro desarrollo económico está basado principalmente en la industria extractiva: la minería, la pesca, las forestales; y falta que generemos servicios, que manufacturemos más, que se promueva la innovación en estos y otros sectores productivos, que se cuente con mayores recursos públicos y privados en Investigación y Desarrollo. Mi sensación es que este consenso básico de qué país queremos y bajo qué paradigma de desarrollo queremos seguir avanzando, está al menos en cuestión. No es tan evidente que tengamos pleno consenso sobre aquello, hay una tendencia de cuestionamiento que me parece válida y necesaria de asumir.

Si tuviera que escoger un sólo mensaje en relación a la RSE y Sustentabilidad, ¿cuál sería? 

Nunca olvides que es tu responsabilidad. No te quedes pensando en que es responsabilidad de la empresa (por su desarrollo de RSE), o que es tarea del Estado (por su responsabilidad en generar el bien común); sino que es tu responsabilidad. Tú eres tan responsable que la gente viva bien, como lo es la empresa, como lo es el Estado, como lo son las ONGs, como lo es para todos los actores. Aunque pienses que tu aporte es marginal, si cada uno de nosotros hace lo que tiene que hacer se marcará la diferencia. La transformación siempre dependerá de ti, no delegues a otro tu responsabilidad.

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