Los Desafíos para Lograr la Inclusión Financiera de las Mujeres

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mayo 8, 2019

Los Desafíos para Lograr la Inclusión Financiera de las Mujeres

Como se mencionó en la nota anterior de este BLOG sobre la importancia de la inclusión financiera de las mujeres, existen muchas causas (tanto desde la demanda como desde la oferta) que generan una brecha entre hombres y mujeres, lo que termina generando consecuencias negativas tanto para ese público como para la sociedad como un todo.

Existe, de este modo, un reto para las instituciones financieras, los gobiernos y otras empresas y organizaciones, de trabajar de manera estratégica y articulada, teniendo en primer lugar de importancia las necesidades del público objetivo, para cerrar esta brecha.

A nivel global, la inclusión financiera está reconocida dentro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en el marco de la Agenda 2030, como una herramienta para reducir la pobreza. Sin embargo existen, múltiples desafíos para generar mayor inclusión, específicamente en el caso de las mujeres.

Desde las instituciones financieras y otras organizaciones

Existe, como se comentó, un nicho de mercado constituido por mujeres (y especialmente las mujeres emprendedoras) que está desatendido o, mejor dicho, sub-atendido. Es decir, las instituciones financieras tienen aquí un potencial de incremento de cartera.

Para abarcar cada vez más este segmento, las organizaciones deben, en primer lugar, conocer esta clientela. Entender sus necesidades de consumo e inversión, la realidad que viven, las diferencias con los hombres (desde la posición en la sociedad y la familia, hasta su situación en el mercado laboral), son algunos de los primeros pasos que deben dar ofrecer productos específicos para mujeres. Es decir, incorporar la perspectiva de género en las instituciones financieras, y de este modo, crear productos que puedan sortear las barreras de oferta y demanda mencionadas anteriormente. Este es el caso, por ejemplo, de Acreditar, con quien ZIGLA trabaja desde el año 2016. Acreditar es una entidad sin fines de lucro, que trabaja para estimular la cultura emprendedora de jóvenes, mujeres y emprendedores en el noreste de Brasil. La organización ofrece, de manera específica, orientación referida al emprendimiento y la formalización, microcréditos, acompañamiento y abordaje de género, con el objetivo de promover el empoderamiento femenino y la equidad de género.

En segundo lugar, deben comprender que por sí solo el acceso al crédito no necesariamente tiene un mayor impacto en el empoderamiento económico de la mujer. Si bien el acceso es una parte esencial, el concepto de inclusión es mucho más amplio y abarcador, e incluye una gama completa de servicios como ahorro, seguro, y pagos y transferencias. Las instituciones que trabajen en innovaciones de productos y programas que aborden las preferencias y necesidades de las mujeres deberán tener esto presente.

Dependiendo del caso que se trate, algunas de las características de los productos que favorecerían la inclusión financiera de las mujeres son: tasas más bajas para los créditos (por ejemplo para el caso de préstamos para educación de mujeres jefas de hogar), menores requisitos de colaterales o avales, menores comisiones para apertura de cuentas y ampliación de los períodos de gracia. En este sentido, tal como se menciona en el trabajo de Innovations for Poverty Action (IPA), “El empoderamiento económico de la mujer mediante la inclusión financiera”, un estudio llevado a cabo en India mostró que ofreciendo mayor flexibilidad en el pago de microcréditos a mujeres microempresarias, a través de la concesión de períodos de gracia, generó aumento en los ingresos familiares y en los beneficios de sus emprendimientos a largo plazo.

Por último, ofrecer servicios no financieros adicionales a los ofrecidos tradicionalmente también es una buena práctica para generar mayor inclusión. Ejemplos de estos son los cursos de formación, de educación financiera, de gestión y planificación de emprendimientos, entre otros. ProMujer] , empresa social líder para el desarrollo de la mujer en América Latina, además de ofrecer servicios financieros y de capacitación empresarial, brinda servicios de salud básica a mujeres de escasos recursos, sus hijos y sus familias, que incluyen servicios ginecólogos, de pediatría, dentales, pruebas de detección para enfermedades crónicas y asesoramiento. Desde el año 2018, en ZIGLA estamos llevando a cabo la evaluación de un programa de ProMujer en alianza con Fondation Chanel para expandir sus operaciones en tres localidades del Estado de México.

Desde el sector público

Los gobiernos, en todos sus estratos, tienen la crucial tarea de desarrollar entornos regulatorios y financieros adecuados a la realidad socioeconómica de las mujeres, que contemplen aspectos fundamentales para una mayor inclusión financiera. Normativas de trato diferencial hacia la mujer, regulación de las fintech para que se enfoquen en este segmento, subsidios a entidades financieras para que se incluya a más mujeres a través de servicios diferenciados como los mencionados anteriormente, son algunos ejemplos de acciones en este sentido.

Los programas e iniciativas de educación financiera son también un importante instrumento de inclusión siempre que se establezcan estrategias diferenciadas para la educación financiera de las mujeres. Existen estudios que señalan que “las mujeres tienen menores niveles de confianza en sí mismas, así como mayor aversión al riesgo y a la pérdida que los hombres, lo cual tiene impactos importantes en la toma de decisiones financieras.” [1][

Por último (y no menos importante), los gobiernos y bancos centrales deberían establecer mecanismos de análisis y recolección de datos que permitan el correcto diseño de las políticas y reformas que lleven a una mayor inclusión, y su posterior evaluación. Esto requiere necesariamente la implementación de indicadores desagregados por género para caracterizar oferta y demanda de servicios financieros. Una buena práctica en este sentido es incluir preguntas sobre acceso, uso y conocimiento en las encuestas permanentes de hogares. Esto, además de reducir costos de implementación, permite la recolección permanente y el cruce de estas variables con otras como ubicación geográfica, educación, trabajo, etc.

En resumen, si bien en los últimos años se lograron avances en inclusión financiera a nivel mundial y América Latina, todavía existen retos, especialmente en cuanto a la inclusión financiera de las mujeres.

El crecimiento de los emprendimientos liderados por mujeres, su mayor participación en el mercado laboral y el (todavía paulatino) cambio en algunas costumbres del hogar son factores que muchas veces no se condicen con la persistencia de barreras al acceso de este segmento a servicios financieros. Existe, por lo tanto, una oportunidad para empresas, gobiernos y otros actores de aprovechar este nicho y trabajar en favor del empoderamiento económico de la mujer.


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