En tierra de indicadores no hay lugar para los charlatanes
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Un balance muy positivo
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Ya en 2010 remarcábamos la necesidad de dejar de lado sólo las buenas intenciones en materia de relaciones con la comunidad, para dar lugar a estrategias “capaces de generar cambios sociales significativos, medibles y replicables”.

Nos parece importante alentar la transición hacia un enfoque más estratégico, basado en un Plan de Inversión Social Corporativa orientado al impacto. Implementar procesos de planificación estratégica permitirá darle un marco a la intervención que reduce el riesgo de resultados no deseados y aumenta las posibilidades de éxito.

Para nosotros, un plan de Inversión Social Corporativa orientado al impacto tiene 10 atributos claves:

  1. Está alineado con la visión de la empresa y el negocio

Incorpora las expectativas, prioridades e intereses de la empresa, que son el marco dentro del cual se desarrollará el plan. Se garantiza el involucramiento y apoyo de los altos mandos, así como de las distintas áreas de la empresa.

  1. Tiene una visión de mediano y largo plazo

Un plan de inversión social nunca se plantea con un plazo menor a entre 3 y 5 años, lo que permite darle continuidad a las acciones y establecer metas realizables que posibiliten un impacto real.

  1. Analiza el entorno

El plan incluye un mapeo previo que permita identificar oportunidades y actores clave. Este proceso identifica expectativas, problemáticas  y percepciones de los potenciales aliados.

  1. Está enfocado

De acuerdo a las prioridades y expectativas identificadas, establece objetivos y metas centrados en áreas de intervención estratégicas y centraliza allí sus esfuerzos, eludiendo distracciones.

  1. Involucra a diversos actores y busca articular con ellos

La empresa se ubica como un actor más entre muchos otros (gobiernos, empresas, ONG) con los que interactúa y establece alianzas y redes que potencian las capacidades existentes.

  1. Apunta al fortalecimiento de capacidades

A diferencia de la filantropía tradicional, la Inversión Social orientada al impacto busca potenciar las capacidades existentes y empoderar a los beneficiarios. Conduce así al fortalecimiento de las comunidades y al sostenimiento de las iniciativas a largo plazo.

  1. Está abierto a la innovación

Es receptivo a cambios e ideas disruptivas. Se nutre de  nuevas tendencias,  metodologías y técnicas de vanguardia para mejorar su alcance y resultados.

  1. Es medible

Gestiona y documenta la información generada por la estrategia de intervención y realiza un seguimiento periódico de las métricas, utilizando indicadores para saber si se cumplieron las metas fijadas.

  1. Jerarquiza la comunicación

Incorpora la mirada comunicacional como un eje clave desde el diseño,  considerando tanto al público interno como a actores externos (sector público, privado, y ONG y beneficiarios). La comunicación visibiliza las acciones realizadas y promueve la transparencia. Además impulsa nuevas iniciativas, porque convoca a actores interesados en la causa.

  1. Contempla estrategias de salida

Un Plan de Inversión Social responsable planifica y contempla las instancias en las que la empresa discontinúa su intervención. Así asegura la transparencia y la seriedad del proceso y evita relaciones de dependencia que no son sostenibles en el largo plazo.

En un contexto actual de crecimiento de tendencias como la Economía Circular, las Empresas B o los Bonos de Impacto Social (BIS), creemos que estamos frente a una oportunidad para que las empresas transiten el cambio hacia un modelo más ambicioso y exigente de Inversión Social orientado al impacto. ¿Será entonces este el comienzo de una nueva etapa en materia de inversión social corporativa? Creemos que vale la pena emprender el desafío.

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