La Economía del Comportamiento: aplicación al diseño y evaluación de políticas públicas

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Photo: Illustration by Bill Butcher - © Copyright of Telegraph Media Group Limited 2018

Los hallazgos y avances de la Economía del Comportamiento son cada vez más utilizados por gobiernos de todo el mundo para mejorar la eficacia y eficiencia de sus políticas. Pero antes de avanzar con algunos ejemplos, conviene que nos detengamos un momento para preguntarnos: ¿en qué principios está basada la Economía del Comportamiento?

Esta teoría entiende que los seres humanos no siempre toman decisiones fundadas en la pura racionalidad, y muchas veces sus acciones se ven influidas por otros factores que vale la pena tener en cuenta: emocionales, psicológicos, sociales y cognitivos. Esta metodología holística de las decisiones contrasta con el postulado de agente racional de la teoría económica y ha permitido echar luz sobre aspectos particulares de las decisiones individuales y colectivas.

Es importante destacar que estos avances no sólo han sido beneficiosos para la ciencia económica: psicólogos, politólogos y sociólogos han contribuido al desarrollo y aplicación de los principales conceptos. Entre las nociones más significativas que desarrolla esta teoría, podemos mencionar:

  • Presentación o encuadre: la acción del agente puede ser afectada por la manera en que es presentado el problema o decisión a la que se enfrenta. Un ejemplo clásico es el diseño del menú del restaurant, que puede influir en la elección del comensal. Consiste en desviar la atención de los precios y centrarla en aquellos platos que el chef quiere proporcionar a su cliente.
  • Heurística: los individuos a menudo toman decisiones sobre la base de aproximaciones no racionales o de hábito, y no mediante el cálculo racional. Algunos ejemplos son el sesgo de confirmación y el efecto dotación.
  • Mercados ineficientes: los resultados de los mercados contradicen las teorías de expectativas racionales y la eficiencia del mercado.

Llegado a este punto, podríamos preguntarnos: ¿cómo se vincula esta teoría con las políticas públicas?

Para responder esta pregunta tenemos que presentar el concepto de “nudge” (término que puede traducirse al castellano como “leve empujón” o “empujoncito” e intenta plasmar de manera gráfica una política de incentivos no coercitiva).  Esta teoría fue desarrollada por Richard Thaler (premio Nobel de Economía 2017) y consiste en alterar el comportamiento de los individuos en una forma predecible mediante políticas específicas, sin afectar sensiblemente sus incentivos económicos ni prohibir alguna opción particular. De esta manera se pueden lograr efectos específicos en la población mediante intervenciones de fácil aplicación y bajo costo.

 

Copyright © Nobel Media AB – Richard Thaler, premio Nobel de Economía 2017 por su contribución a la Economía del Comportamiento y el concepto de nudge.

La clave de su éxito consiste en que estas políticas no se diseñan como órdenes ni mandatos, sino que buscan afectar las decisiones de los individuos en base a los principales postulados de la economía del comportamiento. Esta confluencia de elecciones libres de los ciudadanos y políticas sociales de incentivos ha llevado a que la teoría sea denominada con el (contradictorio) nombre de “paternalismo libertario”.

En la actualidad son cada vez más numerosos los gobiernos que poseen unidades especiales enfocadas en el diseño y evaluación de políticas basadas en estos conceptos. Entre los principales ámbitos de aplicación y ejemplos exitosos de estas políticas podemos mencionar:

¿Cómo se implementan estos avances en la práctica y cuál es su relación con las evaluaciones de resultados e impacto?

En ZIGLA promovemos desde hace 10 años la importancia y necesidad de generar más y mejor evidencia para la toma de decisiones en intervenciones sociales y políticas públicas. Esto lo hacemos mediante la aplicación de distintos modelos de evaluación de resultados y técnicas cuasiexperimentales de evaluación de impacto.

Consideramos que existe una oportunidad para integrar las técnicas y hallazgos de la Economía del Comportamiento a los sistemas actuales de evaluación de los diferentes niveles de gobiernos de Latinoamérica y el Caribe. Incluso se pueden aplicar a la mejora de los programas sociales privados de fundaciones y empresas.

Por esta razón decidimos participar este año del curso “Políticas Públicas basadas en la evidencia”, dictado por la Universidad Austral en asociación con la Middlesex University of London (“Políticas públicas basadas en la evidencia: utilizando técnicas de Behavioural Economics para optimizar el diseño de políticas públicas” – Middlesex University London y Escuela de Gobierno  de la Universidad Austral Argentina – 13 al 17 de noviembre de 2017). Este curso contó con un programa basado en la confluencia de tres conceptos fundamentales: la Economía del Comportamiento para el diseño de políticas, la utilización de pruebas de control aleatorio (RCTs) como paso previo al escalamiento y la evaluación de impacto para la medición rigurosa de los efectos observados.

Uno de los puntos más relevantes que destacaron los profesores de este curso fue la necesidad de los gobiernos de multiplicar las herramientas teóricas y la evidencia científica para la mejora de las políticas públicas. Aquí es donde los principales postulados de la Economía del Comportamiento pueden jugar un rol clave, al dotar a los equipos técnicos de herramientas de fácil aplicación y bajo costo para diseñar políticas que mejoren la calidad de vida de los ciudadanos.

Estas reflexiones vienen a sumarse a nuestro desafío constante de mejorar la capacidad evaluativa de nuestros clientes y aliados. Esperamos que la toma de decisiones en políticas públicas basadas en evidencia se vuelva cada vez menos una excepción y más un hábito saludable.

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