Catalizando el liderazgo social de las tiendas de barrio en América Latina

Inversión de impacto en América Latina: una oportunidad y muchos desafíos
enero 26, 2018
La Economía del Comportamiento: aplicación al diseño y evaluación de políticas públicas
febrero 27, 2018

Bodegueros en Perú, pulperos en Honduras, pupuseros en El Salvador, o simplemente tenderos en toda América Latina. Las tiendas de barrio constituyen uno de los principales emprendimientos en las comunidades más vulnerables del continente. Se trata de pequeños negocios de venta minorista, que ofrecen desde gaseosas y alimentos hasta jabón de tocador.

En el barrio Llano Verde (Cali, Colombia), Nancy bromea con Susana sobre quién prepara la mazamorra más sabrosa. Ellas, que son amigas y vecinas, comparten más que la misma calle y la amistad: cada una tiene su tienda, separadas por escasos 70 metros. Comparten, además, el orgullo de ser tenderas, así como las dificultades e inconvenientes de un rubro que es muy demandante.

Al igual que muchos tenderos, sus conocimientos básicos de gestión de negocios (contabilidad, inventarios, entre otros) son limitados, y sus tiendas están ubicadas en sus propias casas. No llevan un registro formal de sus ventas ni compras, ni una estimación de sus márgenes de ganancia. Su relación con el sistema financiero es casi nula, y a ambas les preocupa mucho la aparición de nuevas tiendas, pertenecientes a grandes cadenas y que venden a menor precio. Otra de sus grandes preocupaciones es la inseguridad: la mayor parte del tiempo deben vender tras una reja, debido a los constantes asaltos. Además, Nancy y Susana se juntan todas las tardes a charlar, pero rara vez comparten experiencias vividas en sus negocios o buenas prácticas, y nunca hacen compras en conjunto para pagar menos por la mercadería.

Esta realidad que viven Nancy y Susana es común, en mayor o menor medida, a muchos de los tenderos de América Latina. Pero más allá de sus problemas, las tiendas de barrio comparten el potencial de convertirse en nodos de transformación social. La tienda es un punto donde convergen los diferentes vecinos, y el tendero suele tener una relación muy cercana con sus clientes. Esto implica que, en muchos casos, conoce su familia, su vida y hasta incluso sus problemas personales, lo que le permite generar confianza y ser un referente del barrio.

Como referentes (y en algunos casos líderes) del barrio, Nancy, Susana y los tenderos podrían convertirse en agentes de cambio en sus comunidades. Iniciativas como las llevadas a cabo por Fomin y Fundes, a través de su programa 4e – Tenderos Líderes, buscan catalizar este potencial. Este programa comprende el acompañamiento y la capacitación de los a tenderos en temas de gestión del negocio, inclusión financiera y calidad de vida. Además, se busca promover el trabajo en red y el acercamiento de soluciones tecnológicas a las tiendas.

Uno de los ejes centrales del programa es la formación en liderazgo, con el objetivo de que los tenderos puedan llevar a cabo proyectos en sus comunidades. Ejemplos de este tipo de proyectos, todavía con resultados moderados, son la recuperación de espacios urbanos y la implementación de sistemas de alarmas comunitarias, entre otros.

El Parque Manhattan, en las afueras de Lima, fue recuperado y puesto en valor por una tendera y un grupo de vecinos.

Durante 2017, en ZIGLA llevamos a cabo la evaluación intermedia de este programa, que se ejecuta en seis países de América Latina. Una evaluación intermedia analiza cuestiones de diseño, ejecución y resultados, para tener evidencia e implementar medidas de continuidad o para corregir acciones, en vistas a los objetivos propuestos inicialmente por la intervención.

En ese sentido, lograr mayor asociatividad entre los tenderos, aprovechar las nuevas tecnologías y redes sociales, y articular diversos actores (gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y empresas) para tener mayor impacto en la comunidad son aún materias pendientes. Y, fundamentalmente, lograr sostenibilidad a largo plazo.

El potencial de intervenciones como esta es aún mayor si se tiene en cuenta el papel que pueden jugar las grandes empresas que distribuyen sus productos a través de las tiendas (cerveceras, gaseosas, lácteos, entre otras). Aprovechar estos canales no sólo ayuda a llegar a mayor cantidad de tenderos, sino que también puede mejorar la imagen y las ventas de estas empresas.

Los canales están creados. Los tenderos ocupan un rol importante en sus comunidades. Las comunidades están dispuestas a colaborar. Las empresas del canal tradicional tienen una oportunidad de mejorar su imagen e incluso ampliar sus ventas, fortaleciendo y trabajando con sus clientes tenderos. Existen grandes fundaciones (Leopold Bachmann con un proyecto en Colombia, por ejemplo), y organismos de cooperación internacional (como FOMIN) dispuestos a aportar esfuerzos. Sólo falta la coordinación de los distintos actores para poner en marcha cambios sostenibles en el tiempo. Por el bienestar y progreso de Nancy, de Susana y del barrio Llano Verde, y por los tenderos y sus comunidades en toda América Latina.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.